martes, 13 de julio de 2010

Blog Mi locura romántica


Quiero agradecer a Mi locura romántica y en especial a su creadora Carmen, que haya dedicado una entrada de su maravilloso blog para hablar de la novelas y relatos cortos que he escrito hasta ahora. Para mí fue una sorpresa muy bonita y me siento muy halagada y agradecida.

Muchísimas gracias Carmen!!!

Este es el link. Os invito a que le echéis un vistazo tanto a la entrada que me ha dedicado como al resto de los contenidos.


Un abrazo

Mar.

jueves, 1 de julio de 2010

Un paseo por Pittsburgh


La ciudad de Pittsburgh en el estado de Pensilvania, es el escenario que escogí para el desarrollo del argumento de mi próxima novela que se publicará en el mes de octubre por la editorial Terciopelo: Decisiones Arriesgadas. Como ya os he adelantado en alguna ocasión, la novela es un suspense (o Thriller) romántico con todos los ingredientes del género: policías, asesinos, asesinatos, malos, buenos... Para mí ha sido todo un reto escribir esta novela y espero que os guste.


Mientras me pongo manos a la obra con el booktrailer de presentación, os dejo un video que he preparado sobre la ciudad de Pittsburgh, para que os familiaricéis un poco más con la ciudad y con los lugares que suelo nombrar en la novela.



viernes, 18 de junio de 2010

En Londres con Bon Jovi.


El fin de semana del 12 al 14 de junio estuve en Londres, en el estadio O2 arena, para volver a ver a Bon Jovi en directo, en uno de los conciertos de los doce (si no me falla la memoria) que van a dar en la capital londinense este año. Tan sólo una semana después del Rock in Rio en Madrid, mi amiga Elena y yo nos subimos al avión para volver a disfrutar del mayor de nuestros vicios.

Llegamos el sábado a medio día, nos alojamos en nuestro hotelazo (sí, aunque parezca mentira, porque en Londres los hoteles dejan mucho que desear, pero éste en el que nos hospedamos era nuevo, estaba muy limpio, y hasta tenía ordenador con conexión gratuita a internet :). Y encima estaba muy cerquita del Big Ben) y ya dedicamos la tarde entera a hacer turismo. Visitamos lo más típico (ya conocíamos la ciudad, pero me sentí como si la viera por primera vez), el Big Ben, las casas del Parlamento, Trafalgar Square, el palacio de Buckingham, la Abadía de Westminster, la zona de Picadilly Circus... la tarde/noche dio muchísimo de sí y cuando regresamos al hotel estábamos literalmente reventadas.

El domingo por la mañana fuimos al Madame Tussauds (museo de cera de famosos) para ver la estatua de cera de Jon Bon Jovi, peeeero, mala suerte. Nos dijeron que su estatua estaba en Las Vegas pues, por lo visto, van viajando de país en país. Como teníamos el tiempo limitado, decidimos no entrar al museo y marchamos para el Convent Garden, distrito muy famoso por sus mercadillos, bares, restaurantes, actos culturales.... y ahí pasamos el resto de la mañana.

Hacia el medio día y después de comer, emprendimos el largo camino en metro hacia el O2 arena. En esta ocasión, agradezco enormemente el no haber tenido que hacer colas!!! porque mi cuerpo todavía no se había recuperado del todo de las horas pasadas bajo el sol en las colas del Rock in Río. El O2 se caracteriza por ser un lugar cerrado donde hay asientos no sólo en las gradas, sino también en la pista (como el Madison Square Garden de Nueva York, vamos) y todo el mundo tenía su asiento numerado. Nuestra posición era muy buena, mejor de lo esperado porque cuando adquirimos esas entradas, no pudimos elegir la zona, tuvimos que dejar esa cuestión en manos del azar. La suerte nos acompañó y el escenario estaba más o menos cerca y teníamos una buena panorámica al estar ubicadas junto a un pasillo, sin cabezas inoportunas tapándote la visión... (bueno, hicimos un pequeño chanchullo, jaja).

Luego las luces se apagaron y el sueño comenzó otra vez.... Esta es la parte más difícil de describir porque siempre me quedo sin palabras y adjetivos, y eso que la lengua castellana es muy rica en unas y otros!!! Seria muy reiterativo decir que fue maravilloso, fascinante, glorioso, mágico... pero es que fue todas esas cosas y no puedo evitar utilizarlas una y otra vez. Fue un auténtico espectáculo de música rock digno de ver.

Probablemente, éste haya sido uno los conciertos (ya no sé si mejores porque todos me lo han parecido) más especiales de todos a los que he ido, pues hacia la mitad se produjo el gran MOMENTAZO. Muy próxima a donde nosotras estábamos, había una pasarela anexada al escenario, y fue allí, en ese lugar privilegiado, donde Bon Jovi tocaron cuatro canciones!!! La cercanía y las canciones escogidas para tocar en ese lugar, hicieron que ese momento fuera pura magia, y que todavía persista en mi cabeza arrancándome un montón de emociones.

Como anécdota a resaltar, yo tenía el enorme deseo de que tocaran una canción en particular que todavía no había tenido la suerte de escuchar en directo. Esa canción es Make a memory, la que suena en mi blog, la que ecuchaba incansablemente cuando me hallaba escribiendo Bajo el cielo de Montana y que me sirvió de inspiración, la que, de tocarse, me habría tomado como un regalo de cumpleaños porque al día siguiente era eso, mi cumpleaños. Y entonces sonó, allí, delante de mí, mi deseo cumplido... el regalo de cumpleaños que tanto ansiaba... Qué satisfacción, no os lo podéis ni imaginar. Y por si escuchar Make a memory no fuera suficiente, fue enlazada con Bed of roses, que esta sí que la he escuchado muchísimas veces en directo pero, al ser probablemente mi balada favorita de Bon Jovi, jamás me canso de escucharla y siempre me arranca un montón de emociones y sentimientos.
Me he pasado un montón de meses esperando ansiosamente que llegaran los conciertos de Bon Jovi, y otra vez se me han clavado en el alma. La aventura ya ha terminado, pero el sentimiento perdurará para siempre.

Ahora la pregunta es... ¿para cuándo volvemos a vernos?

Un pajarito me ha dicho que, seguramente, el año que viene :)))

Os dejo unas fotos de Londres y otras del concierto.


martes, 8 de junio de 2010

Gracias Bon Jovi.

Cuánto tiempo deseando ver a Bon Jovi en directo y qué rápido se pasa todo... cuando esperas que suceda un hecho con tanta ilusión y expectación, es imposible no sentir un regusto amargo cuando todo finaliza. Una vez más (ésta ha sido la octava) la experiencia de ver a mi banda favorita sobre un escenario ha sido mística, sublime, emocionante y maravillosa. Por eso, cuando todo termina y regreso a casa, las palabras que más repito y que mejor definen cómo me siento son: Gracias Bon Jovi. Gracias por ser la banda sonora de mi vida.
Y ahora os cuento un poco cómo fue desde que llegué a Madrid nerivosa e ilusionada, hasta que regresé a Albacete emocionada y melancólica.



Sobre las 12 de la mañana del viernes 4 de junio llegué a la estación de Atocha de Madrid, donde había quedado con mi amiga Chus, a quien tengo que agradecerle especialmente todas las molestias que se tomó conmigo y la paciencia que demostró tener durante el largo rato que estuvimos en la puerta del hotel Palace. Gracias Chus por todo.

Tras llegar a Atocha, lo primero que hicimos fue ir al hotel a dejar mi maleta y allí en recepción, me encontré con mi amiga Salud y toda su familia. Ella es Sevillana y compañera de aventuras y conciertos desde hace un siglo por lo menos. Desde allí fuimos al hotel Palace donde, en esos instantes, Bon Jovi estaban dando una rueda de prensa y entrevistas para los canales de televisión. No tuvimos la suerte de que salieran y como ya era bastante tarde y no habíamos comido, tuvimos que abandonar para cargar pilas, que el día iba a ser muuuuuuuuy largo.

Después de comer, Chus me llevó a la Ciudad del Rock, que estaba muy cerquita de Arganda y entonces se me cayó el alma a los pies, porque hacía un calorrrrrrrrrrrrrrr. Imaginad un descampado sin una sola sombra, con más de 30 grados a las 4 de la tarde... la gente que ya estaba en las colas se había llevado paraguas consigo para protegerse del sol, pero ni aún con esas. Fueron tres horas de cola que se me hicieron muy largas, y eso que otras veces he estado en colas durante mucho más rato, pero el calor era muy sofocante.

A las siete de la tarde abrieron las puertas. Previamente ya me había reunido con mi amiga Salud y ya fuimos en busca de nuestra posición, muy cerquita del escenario para nuestro deleite, aunque en este concierto había una separación enorme entre el escenario y las primeras filas, supongo que a consecuencia de toda la prensa que había allí congregada puesto que lo iban a transmitir por televisión.

Desde las 7 de la tarde hasta las 12:30 que salieron Bon Jovi, fueron unas cuantas horas de calvario aunque ahora ya estábamos más cómodas, había sombra y por lo menos podíamos estar sentadas en el suelo. Al ser un festival tocaban otros grupos que particularmente no me gustaron nada, ni a mi, ni a la mayoría de caras que podía ver a mi alrededor, que no paraban de resoplar del aburrimiento. Uno era Macaco (insufrible, lo siento por quién le guste) y los otros fueron Pereza (un coñazo con letras mayúsculas, y lo siento también si hiero los sentimientos de alguien). Dicen que palos a gusto no duelen, y es verdad, porque una puede aguantarlo casi todo con tal de que al final se encuentre con su recompensa. Y vaya recompensa... En fin, ¿qué puedo decir que no haya dicho ya? Quien me conoce sabe de sobra cómo vivo los conciertos de Bon Jovi, y quien no, pues simplemente decir que fue IMPRESIONANTE. Podrá gustarte más o menos la música que hacen, pero no creo que nadie pueda salir indiferente tras asistir a uno de sus directos. La fuerza, la profesionalidad y la interacción que se produce entre el público y el grupo, es un espectáculo digno de ver.
En definitiva, fueron dos horas frenéticas y memorables. Por desgracia, el concierto duró menos tiempo del que nos tienen acostumbrados porque se trataba de un festival con los tiempos establecidos, pero ese es el único punto negativo que podría mencionar, el resto fue de matrícula de honor, como siempre :)

Y el domingo 13 de junio nos vemos en Londres!!


miércoles, 26 de mayo de 2010

Fragmento de Senderos

Senderos es el título de la nueva novela que estoy escribiendo y que ya está bastante avanzada porque estoy a punto de cruzar el umbral de las 200 páginas, aunque aún queda mucho camino para verla terminada.


Mientras tanto, se me ha ocurrido subir al blog un pequeño fragmento para presentaros un poco a los personajes, aunque este cachito es un pelín surrealista y no sé si os enteraréis de mucho... precisamente por eso lo he elegido :), para no dar demasiadas pistas pero para que conozcáis un poco (y os vayan sonando) el nombre de los protagonistas.





El contorno impreciso de una silueta humana aguardaba al fondo del largo y oscuro pasillo. Resplandecía en medio de la oscuridad, como si tuviera luz propia, y Erin podía ver a través de su transparencia y de sus difusas formas de mujer. Su cualidad inmaterial y aquellos luminosos ojos verdes que como dos faros en la noche la guiaban en el camino, la miraban fijamente y le pedían que no tuviera miedo. Entonces sus blanquísimos brazos se alzaron y Erin avanzó hacia ellos, sin temor ni dudas, movida por su afán de saber y de conocer. Levantó una mano y trató de tocarla pero, repentinamente, el escenario en el que se hallaba cambió bruscamente y se vio envuelta en otros brazos, éstos fuertes y robustos, acogedores y sólidos, los brazos de Neil Parrish. Había paredes de madera a su alrededor, y el fuego de una chimenea crepitaba en un rincón, y Neil le decía que no preocupara por nada, que él estaba a su lado para protegerla y amarla. Pero su voz sonaba diferente, era una voz áspera y rígida la que le hablaba, era la voz de su padre. Erin alzó la cabeza hacia Neil y le miró con los ojos prendidos de confusión y, de repente, el rostro amable del hombre se transformó paulatinamente en el semblante severo de Wayne Mathews. Ya no la abrazaba, la miraba con ira e infinita inquina. Ahora estaba en su despacho, con una caja de cartón sobre la mesa en la que guardaba objetos que recogía de su mesa. Su padre señalaba la puerta con el brazo extendido y le pedía que se marchara y que nunca más volviera. Los ojos se le salían de las órbitas. Erin agachaba la cabeza, con la caja apretada contra el pecho agitado, y recorría el camino hacia la salida con las rodillas temblando a cada paso que daba. En el ascensor Alice le tendía la mano, y sus dedos cálidos y amorosos se cerraban en torno a los suyos. Su hermana también cargaba con una caja de cartón de la que asomaba un cuadro plateado que enmarcaba una fotografía muy hermosa de ambas. Pero cuando el recorrido del ascensor llegó a su fin, los dedos de Alice se desprendieron de los suyos y, de repente, ella ya no estaba a su lado, había desaparecido entre la afluencia de gente que transitaba por el vestíbulo de la torre Sears.
Con la caja pegada a su cuerpo, Erin corría sin aliento y se hacía paso entre todas aquellas personas desconocidas buscando a Alice sin encontrarla, atrapada en un terror atroz propio de una pesadilla. Halló el retrato de Alice roto a sus pies, con los vidrios punzantes teñidos de sangre y desparramados por el suelo. Los ojos se le cubrieron de lágrimas y todo se cubrió de tinieblas.
Jadeos. Un cuerpo grande y desnudo, hermoso como el de un Dios, oscilaba suavemente sobre el de ella y, bajo el suyo, una superficie blanda y mullida les acogía. Erin alzaba las caderas buscando las suyas, implorante y deseosa, aturdida por la intensidad de su gozo y por el placer que él le proporcionaba. Susurró su nombre en las tinieblas. Neil. Unos labios masculinos descendieron y la besaron y su lengua tocó la suya. Entre sus dedos femeninos quedaron atrapados mechones de sus largos cabellos, más dorados que negros, y unos ojos azules la miraron burlones e hirientes, pero nublados de pasión. No era Neil Parrish quien le hacía el amor. El hombre que fundía sus entrañas y le ofrecía el placer más intenso y desgarrador que hubiera sentido jamás, era Jesse Gardner.
Aturdida por su descubrimiento abrió los labios, pero Gardner se tragó su protesta aplastándolos con los suyos. Y luego saltó al vacío aferrada a él, en una espiral que les engulló y les hizo girar y girar, una y otra vez.Erin dio un respingo y sus párpados se abrieron a la claridad del día.




Senderos©MarCarrión2010

sábado, 1 de mayo de 2010

Regresa a mí

Es el título de un relato corto que escribí hace unas semanas aprovechando un pequeño parón que hice con la novela en la que estoy trabajando ahora. Nunca me ha gustado escribir relatos cortos, demasiado que decir en muy poco espacio, pero ¡¡le he cogido el gustillo!! y viene bien para desconectar unos días.

Espero que os guste.



Sara sintió un frío glacial cuando Andrés estampó su firma en los papeles del divorcio. No fue una acción inmediata, antes la miró con una profunda consternación. Sara sostuvo su mirada atribulada y las emociones la zarandearon.
Andrés deslizó los papeles por encima de la mesa y se los hizo llegar. Era su turno. El abogado estaba pendiente de ella y, con gesto automático, Sara cogió el bolígrafo. Contempló su firma y el recuadro todavía en blanco sobre el que ella tenía que estampar la suya. Apoyó la punta del bolígrafo en el papel pero su mano quedó inerte, como si estuviera desvinculada del resto de su cuerpo. Sara sintió nauseas y una vaga sensación de mareo.
Necesitaba un momento a solas.
Soltó el bolígrafo y se puso en pie.
—Regreso en un instante.
Casi salió corriendo del despacho. Cruzó el pasillo y se paró frente al ascensor. Luego bajó al vestíbulo y salió a la calle. Sara aspiró profundamente el viento de finales de marzo una y otra vez, hasta que su corazón recuperó su ritmo usual y las nauseas se desvanecieron. Tenía que regresar arriba, pero, en lugar de subir, cruzó la calle y se adentró en el parque.
Tomó asiento en un banco y sus ojos vagaron con repentina nostalgia sobre los árboles y setos que la rodeaban. La primavera florecía a su alrededor pero su corazón estaba marchito y sin vida.
Andrés accedió al parque. Llevaba las manos metidas en los bolsillos de los pantalones y su expresión no había variado. Sara sabía que estaba sufriendo con todo aquello, aunque ella sólo se había preocupado de su propio sufrimiento.
Se acercó y tomó asiento a su lado. La miró un momento y percibió su nerviosismo, que emanaba de todos los poros de su piel. Después contempló el jardín que ya florecía.
—¿No fue aquí mismo donde nos conocimos? —preguntó Andrés.
—Parece que haya pasado un siglo.
—Sólo siete años —dijo con la voz tranquila —Tú llevabas el pelo suelto y un vestido azul. Estabas preciosa. Akyra olfateaba aquellos arbustos de allí y Goofy se puso nervioso nada más verla. Creo que yo también me puse nervioso cuando te vi a ti.
Así fue como se conocieron, mientras paseaban por el parque con sus respectivos perros. Aquella tarde charlaron durante largo rato, al principio sobre Akyra y Goofy, luego sobre otros muchos temas. Hasta que la noche se les echó encima y abandonaron el parque. Intercambiaron números de teléfono y se pasaron los dos siguientes años amándose locamente. Sí, el de ambos había sido un amor desmedido, perfecto, glorioso… y el matrimonio lo consolidó, lo hizo más fuerte. Cuatro años después, Sara quedó embarazada, lo tenían todo en la vida. Pero un revés del destino quiso que lo perdieran todo.
Sucedió en su séptimo mes de embarazo. Conducían por las afueras de Albacete en dirección a la ciudad. Regresaban a casa tras pasar un puente en la playa cuando un camión se saltó un stop y les embistió por el lado del copiloto, donde estaba sentada Sara.
Las consecuencias fueron nefastas. Sara no sólo perdió al bebé sino que también perdió toda posibilidad de volver a concebir. Y no lo superó.
Sara cayó en una profunda depresión y responsabilizó a Andrés de lo sucedido, pero él siempre estuvo a su lado, arrinconando su propio dolor para ocuparse del de Sara. Jamás se vino abajo, luchó por salir adelante junto a ella, era la mujer de su vida y estaba dispuesto a esperar el tiempo que hiciera falta, a hacer cuanto estuviera en su mano para afrontar y asimilar la dura prueba que el destino había puesto en su camino. Pero ella jamás tomó su mano y, pocos meses después, le echó de su lado.
Sara se fue a vivir a casa de sus padres y luego le pidió el divorcio. Él no quería divorciarse, la quería con toda su alma y no era de los que se rendían con facilidad, pero Sara ya no le quería a su lado. Alguien le dijo una vez que, si de verdad la amaba, tenía que dejarla marchar. Tras agotar todos los recursos y quedarse sin armas para continuar luchando, Andrés arrojó la toalla.
Y por eso estaban allí.
—No puedo hacerlo —murmuró Sara, tras un breve silencio en el que quedó suspendida en el recuerdo —Andrés la miró con la esperanza reflejada en los ojos y la dejó continuar —No puedo firmar los papeles. Se supone que la gente se divorcia cuando deja de amarse y yo… —los ojos se le anegaron en lágrimas —Todavía estoy enamorada de ti.
Andrés posó la mano sobre la de Sara y la apretó con suavidad. Luego aspiró el aire lentamente.
—No tienes que firmarlos —Dios, cómo deseaba que no lo hiciera, lo deseaba más que nada en el mundo —Yo también te quiero, nunca he dejado de hacerlo —las lágrimas resbalaron por las mejillas de Sara y Andrés la tomó por la barbilla para obligarla a que le mirara —Destruyamos esos papeles y volvamos a intentarlo. Sé que podemos hacerlo.
Ella se mordió el labio inferior.
—Cuando te he visto firmar casi me muero de miedo. No me he dado cuenta hasta ese momento de que no puedo vivir sin ti —la voz se le ahogó —Perdóname.
—Tú no has hecho nada.
—Te aparté de mi lado, te responsabilicé de lo sucedido.
—Pertenece al pasado. Nada de eso importa ya —se llevó la mano de Sara a los labios y la besó —Vuelve conmigo a casa.
Sara asintió lentamente y a Andrés le invadió un enorme entusiasmo. Deseaba abrazarla, besarla, prometerle que esta vez sería diferente y que jamás volvería a rendirse, pero fue Sara quién se anticipó y buscó el cobijo de sus brazos. Él le besó en la cabeza y ella apretó el rostro contra su cuello. Dejaron pasar los minutos, arropados en la calidez de su amor y, a su debido momento, abandonaron el parque cogidos de la mano.
-Fin-
Regresaamí©MarCarrión2010

jueves, 15 de abril de 2010

Un sueño inminente

El título de esta entrada parece el título de una novela, jaja, pero no es así, porque este es un sueño que voy a vivir en primera persona dentro de mes y medio ¡¡y por partida doble!!. Cuanto más se acerca la fecha más me cuesta concentrarme en otra cosa que no sea esto, y eso que ya he pasado por la experiencia en bastantes ocasiones con anterioridad; pero nada, la emoción, los nervios y la expectación es siempre la misma, hasta el punto que van pasando los días, el acontecimiento se va acercando, y ya no puedo pensar en otra cosa!!

Me refiero a los conciertos de Bon Jovi a los que iré en el mes de junio. El día 4 les veo en Arganda del Rey (Madrid) en el festival Rock in Rio que se celebra cada año en diferentes ciudades del mundo. Y una semanita después, el 13 de Junio, esta loca se monta en un avión rumbo a Londres para volver a verles en el estadio O2 Arena, eso sí, esta vez a ellos sólos, que los festivales son pesadísimos y te tienes que tragar a todo el mundo durante varias horas (me llevaré tapones).

La adrenalina ya empieza a fluir por mis venas ¡¡la siento!! es una sensación difícil de describir porque es una mezcla de muchas cosas. Y aún tiene que degenerar e ir a más, la última semana me subiré literalmente por las paderes!! jaja.

Y como recordatorio de lo buenos que son, y de las canciones tan maravillosas que hacen, subo un video en directo de una de mis baladas favoritas de los últimos tiempos de Bon Jovi: "Make a memory". La utilicé para el book trailer que hice de mi novela Bajo el cielo de Montana, sonaba en aquella época y me inspiraba tantas cosas que prácticamente escribí la novela con esa canción de fondo.

Y la letra es preciosa.

Como dicen ellos "nos vemos en la carretera"
Mar.

Make a memory video




Make a memory letra

Hola otra vez, estamos tú y yo
Como siempre, como solía ser
Tomando vino, pasando el tiempo
Tratando de resolver los misterios de la vida.
Cómo está tu vida, ha pasado el tiempo
Dios, es bueno verte sonreír
Te veo alcanzar tus llaves
Buscando una razón para no marcharte.
Si no sabes si deberías quedarte,
Si no me dices que piensas,
Sólo respira,
No hay otro lugar en el que debemos estar esta noche,
Quieres hacer memoria...?
Tomo esta vieja fotografía,
Veo todo el pelo que teníamos,
Es muy dulce escucharte reír,
Tu teléfono está sonando,
No quiero saber quien es...
Si te vas ahora yo lo entenderé,
Si te quedas, ya tengo un plan,
Quieres hacer memoria...?
Quieres robar un pedazo de tiempo...?
Puedes cantarme una melodía,
Yo escribiré un par de líneas,
Quieres hacer memoria...?
Si no sabes si deberías quedarte,
Si no me dices que piensas,
Sólo respira,
No hay otro lugar en el que debemos estar esta noche,
Quieres hacer memoria...?
Quieres robar un pedazo de tiempo...?
Puedes cantarme una melodía,
Yo escribiré un par de líneas,
Quieres hacer memoria...?
Quieres hacer memoria...?